En las últimas semanas he compartido algunos espacios formativos con profesionales de los servicios sociales y con alumnado de máster en los que hemos debatido acerca de lo que es la innovación social y cómo se aplica el concepto en la atención a las personas sin hogar. Dejo aquí escritas algunas notas sobre las reflexiones compartidas y algunas referencias a lecturas que pueden resultar relevantes tanto para las personas que han participado de estos espacios como para otras interesadas. 

Parece ser que a quiénes dedican parte o la totalidad de su labor profesional a la atención a las personas sin hogar, el concepto innovación social les genera cierta desconfianza. Consideran que bajo dicha etiqueta hay multitud de proyectos que alcanzan notoriedad pública pero que no cambian de forma significativa metodologías de trabajo que llevan en funcionamiento décadas. La presión para que todo parezca innovador a ojos de la ciudadanía, los responsables políticos o la prensa, ha comportado un derroche de recursos en crear envoltorios atractivos a las políticas de siempre. 

En marzo de este mismo año, escribí el artículo “Inventos para ayudar a las personas sin techo y otros cuentos” que se publicó en CTXT.es, en el que desarrollo de ideas similares a las que me han transmitido estudiantes y profesionales con cierta trayectoria en los servicios sociales durante las últimas semanas. Ciertamente, la innovación más relevante en materia de lucha contra el sinhogarismo de las últimas décadas es el reconocimiento de esta lacra social como un problema de vivienda y todas las propuestas que de este reconocimiento se desprenden, en especial la metodología Housing First aunque no en exclusiva

Mantener debates rigurosos sobre las políticas sociales que afectan a las personas en situación de exclusión más grave se está convirtiendo en un reto cada vez más complicado. Faltan espacios de discusión y sobran estrategias de captación de fondos, marketing social, intereses políticos y cálculos partidistas. Por eso es tan importante que las personas que desarrollan iniciativas novedosas participen en foros de discusión y escriban dejando constancia de sus metodologías y sus planteamientos, puesto que no deberían ser los twits, los stories de instagram o los vídeos promocionales, los que pretendan orientar la transformación de proyectos piloto en políticas públicas. 

De ahí, que recomiende la lectura de dos artículos complementarios publicados en 2019 en el European Journal of Homelessness sobre el proyecto Pis Zero de la Fundación Arrels en Barcelona (lamentablemente, los artículos sólo están disponibles en inglés).

El primer artículo es de tres de sus creadores, el segundo del director del European Observatory of Homelessness

En este sentido, y como se exponía más arriba, si hay una iniciativa innovadora que ha mostrado su efectividad en la atención a las personas sin techo con larga trayectoría de exclusión social y residencial ha sido Housing First. Con centenares de estudios de evaluación que la avalan, la metodología que prioriza el derecho a la vivienda no tiene como reto demostrar su funcionamiento sino crecer en un contexto de crisis habitacional y de escaso interés político en la situación de las personas sin hogar en lo que a planificación de políticas de vivienda se refiere. Sin pisos y apartamentos del parque público de vivienda, los programas Housing First en ciudades con mercados de vivienda altamente tensionados, nunca pasarán de la categoría de exitosos pilotos para unas decenas de personas.