Seguir la receta para dejar de ser sin techo

Albert Sales y Laura Guijarro

Imagina que vas al médico con una infección y te receta antibióticos. Empiezas el tratamiento y cuando ya te encuentras mejor lo dejas, antes de cumplir con la semana de medicación prescrita por el facultativo, la infección reaparece y cuando vas al médico le dices que sólo has tomado el antibiótico cuatro días. El médico te dice que has tomado la decisión equivocada y que has perdido el derecho a asistencia sanitaria, te echa de la consulta y te advierte que no te volverá a atender. Aunque en algunos sistemas sanitarios europeos ya se ha llegado a poner en duda el derecho al tratamiento público sanitario de personas fumadoras o con hábitos poco saludables, poca gente aceptaría esta reacción de un médico que, además, estaría faltando a su compromiso profesional.

Hace unos días nos encontramos a una persona que vuelve a dormir en la calle después de haber sido “atendida” durante algún tiempo por una organización. La entidad en cuestión contactó con él en la calle y le prescribió como “salir del sinhogarismo”. Le proporcionaron un acompañamiento focalizado en la obtención de ingresos económicos a través de la emprendeduría… de convertirse en emprendedor. Al igual que la persona que decidió dejar los antibióticos, esta decidió dejar el “tratamiento”, y a partir de ahí, la entidad le dijo que había tomado la decisión equivocada y que había perdido el derecho a la asistencia.

Comparar los servicios sanitarios con los servicios sociales tiene riesgos, pero a veces ayuda a situarse. Las entidades especializadas y los servicios sociales municipales ya cuentan que acompañar a una persona en su salida de la calle es un proceso largo, lleno de recaídas, y que choca con la falta estructural de vivienda asequible, de empleo digno y de garantía de ingresos. Las entidades de la Red de Atención a las Personas Sin Hogar de Barcelona (XAPSLL por sus siglas en catalán) trabajan sabiendo que parte del proceso de recuperación consiste en tomar decisiones, quizás equivocadas, pero desde la autonomía personal.

Los trabajadores sociales, las educadoras y educadores, se quejan a menudo de que atienden a las mismas personas una y otra vez. Desearían “perderlas de vista” para siempre … Ojalá todas las personas atendidas por el Programa de Atención a Personas Sin Hogar del Ayuntamiento de Barcelona, ​​por el Centro Asís, por Arrels Fundació, por San Juan de Dios, por Suara , por Sant Pere Claver … y por hasta 32 entidades agrupadas en la XAPSLL, no volvieran nunca más a las puertas de los centros residenciales, centros de día, pisos de inclusión … o a la calle. Pero cuando vuelven, se las atiende. Una y otra vez. Porque del mismo modo que un médico tiene la obligación laboral y la responsabilidad moral de atender a sus pacientes tantas veces como haga falta, todas aquellas personas, profesionales y voluntarias, que trabajan día a día atendiendo a personas sin hogar también la tienen y la asumen. Porque saben que tratan con personas y que esta condición conlleva el derecho a tomar decisiones, a equivocarse, a acertar, o toparse con dificultades inesperadas.

Es interesante aprender de iniciativas innovadoras para luchar contra el sinhogarismo. Pero resulta muy peligroso que personas o entidades critiquen los esfuerzos que ya realizan organizaciones de larga trayectoria argumentando que no son eficaces porque no acaban con el problema. Peligroso porque cualquier análisis serio confirma que el problema del sinhogarismo es un problema de vivienda y que las entidades, como los servicios sociales municipales, intentan gestionarlo pero no tienen las herramientas para proveer vivienda ni para frenar escaladas especulativas. Y peligroso porque transmite la idea de que quien se enfrenta desde hace décadas está malgastando recursos y que no consigue resultados, cuando el trabajo de tantos profesionales y voluntarios sirve para hacer frente a los dramas vitales de miles personas.

Nuestro conocido, el que tomó decisiones equivocadas, vuelve a ser atendido por los servicios sociales, mientras la entidad que ha dejado de apoyarlo asegura que puede acabar con el sinhogarismo con un presupuesto mucho más reducido que cualquiera de las “entidades tradicionales “. Acabar con el sinhogarismo, ¿no requeriría que las personas que no toman las decisiones correctas dejaran de dormir en la calle? Sorprende la confianza ciega en una metodología que deja fuera a quien no sigue el tratamiento. Y sorprende como acompaña esta confianza ciega con la crítica a quien acumula décadas de experiencia.

La solución para los “sin techo”

Hace unos cuantos años que investigo y escribo sobre la pobreza y la exclusión social en nuestras ciudades. No hablo demasiado de ello fuera del ámbito académico y profesional pero, en ocasiones, en conversaciones informales, alguien pregunta sobre mi trabajo. Cuando explico sin dar muchos detalles alguno de los proyectos que me han ocupado en los últimos años, nunca faltan las propuestas para “solucionar” el problema de los “sin techo”, por más que el número de personas sin techo y sin hogar haya sufrido un fuerte incremento en Europa y los Estados Unidos (a excepción de Finlandia).

Una vez, una mujer de una entidad social, cuyo compromiso con las personas más empobrecidas de su ciudad es intachable, se enfadaba porque habiendo tantos locales vacíos encontraba indignante que la gente pasara la noche al raso … Proponía que el ayuntamiento alquilara los locales, pusiera colchones y dejara entrar a la gente a dormir dentro, “mejor en un colchón a cubierto que en la calle, ¿no?”. Muchas veces me han dicho que habiendo tantos pisos vacíos, sólo es cuestión de dar pisos a las 1000 personas que duermen en la calle y, ¡hala!, problema solucionado. No falta quien dice que la solución es poner a las personas sin techo a “trabajar” para la administración y darles alojamiento y comida a cambio.

Mega-albergues en las afueras de la ciudad, carpas autogestionadas con literas en el parque del Retiro de Madrid o en la Ciutadella de Barcelona, habilitar polideportivos como se hace en época de máxima afluencia a lo largo del Camino de Santiago…

Hay hasta quién pretende “solucionar” el sinhogarismo convirtiendo a las personas que duermen en la calle en emprendedores y emprendedoras y convirtiéndolas en profesionales que puedan vivir de sus propios ingresos. Una idea sugerente, si no fuera por la precariedad a la que estan sometidas las vidas del conjunto de los trabajadores autónomos y por lo imposible de llegar a disfrutar de una estabilidad habitacional aceptable sin unos ingresos altos o estables.

El catálogo de “soluciones” al sinhogarismo que surgen en una conversación de bar es interminable. Y seguramente de todas las propuestas se pueden rescatar ideas interesantes. Pero los debates que provoca darse de bruces con la miseria al caminar por las calles de la ciudad se rigen por planteamientos propios de una cultura política de consumo. Como si estuviéramos en unos grandes almacenes, ante los problemas sociales que nos incomodan pedimos (o exigimos) un menú de explicaciones y de soluciones más o menos simples que no nos obliguen a cuestionarnos nuestra forma de entender el mundo.

Desde hace tres décadas, las grandes ciudades de todo el mundo han ampliado las camas en centros de acogida para personas sin techo y han ensayado modalidades de intervención social innovadoras. Pero los mercados de trabajo y de la vivienda excluyen de manera sistemática y permanente a una parte de la población de los grandes núcleos urbanos. La economía de las ciudades globales está sometida a los procesos de financiarización que superan la capacidad de actuación de municipios, entidades supramunicipales y estados. En el caso de Barcelona o de Madrid, estar entre las 100 ciudades del mundo más interesantes para los grandes inversores inmobiliarios no se traduce precisamente en buenos augurios por el derecho de la vivienda. La atracción de turistas y profesionales con altos ingresos tensa los precios del alquiler en alza. Mientras tanto, los salarios bajan, los empleos en la industria turística siguen su carrera hacia la precariedad absoluta, y el paro de larga duración no tiene solución.

Asimismo, la destrucción del hábitat de millones de personas en todo el mundo genera unos flujos de migratorios imparables hacia las ciudades globales. Con movimientos de personas que no entienden de fronteras, las políticas migratorias de los estados generan situaciones de exclusión administrativa que condenan a la pobreza a una parte cada vez más importante de las personas que habitan estas ciudades.

Las barreras en el acceso a la vivienda, el paro y las graves deficiencias del sistema de garantía de rentas, y la exclusión administrativa de las personas migrantes, comportan un goteo constante de personas en situaciones de sin hogar y de sin techo .

Contra el sinhogarismo, la pobreza y otras formas de miseria urbana, no existen soluciones, existen luchas. No hay innovación social posible que nos permita asegurar que seremos capaces de limpiar las calles de pobreza, porque lo que vemos en las calles no es el resultado de trayectorias vitales descarriadas que se pueden enderezar. Las personas que duermen en las calles son la parte más extrema y más visible de una marginalidad generada por dinámicas que sobrepasan la ciudad y el estado y que se agravan con la consolidación del proyecto político neoliberal.

Esto no significa que no exista un enorme margen de mejora en la forma en como las ciudades se enfrentan al sinhogarismo. Son muchas las personas comprometidas en la lucha contra sus causas estructurales, en la mejora de las políticas de prevención que tienen como objetivo evitar que la pobreza sobrevenida se convierta en exclusión social severa, y en la atención a quien lo ha perdido todo. Son muchas las personas profesionales y voluntarias, de entidades públicas y privadas, que exploran formas de enfrentarse al sinhogarismo más efectivas, más humanas y que respeten al máximo la autonomía de las personas golpeadas por la pobreza.

Y son muchas las actuaciones que se pueden impulsar para luchar contra el sinhogarismo desde la ciudad y para la ciudad: impulsar mecanismos que garanticen los derechos civiles y políticos de las personas que viven en la calle, garantizar el acceso al agua ya los servicios de higiene, transitar de un modelo de institucionalización en albergues la provisión de alojamientos y viviendas que permitan a las personas mantener la autonomía y la capacidad de decisión sobre su vida, mejorar la colaboración entre los servicios de atención a personas sin hogar y los servicios sociales básicos, articular mecanismos de realojamiento rápido para quien pierde la vivienda, evitar que las salidas de prisiones y hospitales se conviertan en una causa de sinhogarismo garantizando acompañamiento social en los procesos de desinstitucionalización, explicar a la ciudadanía que las personas sin hogar no tienen características propias que las hagan diferentes ni son individuos incapaces para gestionar su propia vida…

Pero esta lista de mejoras y muchas otras que aquí no se recogen deben enmarcarse en la lucha contra la financiarización de la vivienda y del espacio urbano, contra los procesos de gentrificación, contra la privatización de la vida y de las relaciones humanas … Luchas que, por definición, generan conflicto y ponen en cuestión el sometimiento de las ciudades a los intereses privados.

Ante los eslóganes de la política de twitts y titulares y frente a la retórica de la innovación social gestada en las escuelas de negocios, sigo reivindicando espacios para debatir a partir del reconocimiento de la complejidad y del conflicto.

https://twitter.com/albertsc79/status/939891462250037249

https://twitter.com/albertsc79/status/939789873610969088

https://twitter.com/albertsc79/status/856567799908532224

Publicació: Diagnosi 2017. La situació del sensellarisme a Barcelona: Evolució i accés a l’habitatge

L’informe de diagnosi sobre​ el sensellarisme a Barcelona ​detecta​ un augment ​de ​les ​persones​ sense​llar ​però ​també ​dels ​recursos​ d’atenció

La Diagnosi 2017 forma part d’una sèrie d’informes bianuals elaborats per la Xarxa d’Atenció a Persones Sense Llar (XAPSLL), que agrupa 36 entitats de l’àmbit més l’Ajuntament de Barcelona. Els informes permeten aportar coneixement sobre les tendències del sensellarisme a Barcelona i sobre els perfils i necessitats emergents entre les persones sense llar. A més, en l’edició 2017 es combina informació quantitativa i qualitativa per tal de millorar el coneixement sobre les pressions que rep el sistema d’atenció a persones sense llar: l’augment del sensellarisme a escala europea, l’estat del mercat​ de ​lloguer ​a ​Barcelona ​i ​l’anomenada​ “crisi​ dels ​refugiats”.

L’informe s’estructura en sis capítols: el primer explica la metodologia; el capítol dos, l’evolució de les dades sobre persones sense llar a Barcelona; el tercer capítol informa sobre la resposta de les entitats públiques i privades a l’augment del sensellarisme; el capítol quatre analitza les dificultats per accedir a un habitatge a Barcelona de les persones que atravessen una situació de sense llar; el cinquè capítol analitza les dificultats per accedir a un habitatge de les persones sol·licitants d’asil, i finalment, el sisè capítol descriu com les definicions sobre sensellarisme provoquen que les dones estiguin ​infra representades ​a ​les ​estadístiques.

Aquest dimecres, 22 de novembre, ha tingut lloc la presentació i debat de l’informe a càrrec de les autores i autors. L’edició del 2017 de la diagnosi ha estat redactada per Ana de Inés, Laura Guijarro, José Tello i Albert Sales, combinant coneixement procedent​ de ​la ​recerca​ acadèmica​ amb​ el​ de​ professionals​ d’atenció​ directa.

Algunes ​de ​les ​principals ​línies​ d’anàlisi​ de ​la ​Diagnosi​ 2017​ són​ les ​següents:

1. El sensellarisme augmenta a Barcelona alhora que augmenten els recursos d’atenció a persones sense​llar.

Entre els anys 2008 i 2013 es va produir un fort augment del nombre de persones en situació de sense llar a Barcelona i, malgrat una lleu estabilització de les xifres entre el 2013 i el 2015, el sensellarisme torna a augmentar a la ciutat. La preocupant tendència ascendent en el nombre de persones sense llar és un fet a tots els països de la Unió Europea excepte a Finlàndia, segons un informe ​de​ 2017​ de ​FEANTSA,​ la​ Federació​ Europea ​d’organitzacions​ de​ sensellarisme.

A Barcelona, cada nit dormen al carrer al voltant de 1.000 persones. En el recompte realitzat per la XAPSLL el 17 de maig de 2017 es van localitzar 1.026 persones pernoctant a la via pública, una xifra molt propera a les 962 persones contactades pel Servei d’Inserció Social de l’Ajuntament de Barcelona. El mateix 17 de maig, als recursos de la XAPSLL – centres residencials i pisos de programes públics i privats – passaven la nit 2.006 persones. Si afegim les 417 persones pernoctant en assentaments i estructures informals instal·lades en solars, un total de 3.383 persones viuen una exclusió​ extrema ​de ​l’habitatge ​a ​Barcelona.

En els darrer anys, doncs, s’ha registrat un increment en el nombre de persones dormint al carrer, passant de les 658 persones detectades al primer recompte ciutadà realitzat l’any 2008, a les 1.026 del recompte de 2017. En paral·lel, els recursos de la XAPSLL creixen progressivament de les 1.129 persones​ allotjades ​la ​nit​ del​ recompte​ de​ 2008​ a ​les ​2.006​ allotjades ​el​ 17​ de ​maig ​de​ 2017.

A més, els equipaments augmenten en qualitat, prioritzant el creixement de recursos d’habitatge de petita escala com els pisos d’inclusió i el Housing First, un model de recent implantació a la ciutat que ja compta amb 126 pisos gestionats per diferents entitats i que posa l’habitatge al centre de la intervenció amb persones sense llar. També s’han obert dos nous centres col·lectius especialitzats en l’atenció ​a ​famílies ​i​ a​ persones​ que ​experimenten ​problemes​ de ​salut​ mental.

2. La bombolla dels lloguers dificulta l’accés a l’habitatge de les persones sense llar i de les entitats de​ la​ XAPSLL.

A través d’entrevistes realitzades a persones en situació de sense llar i a professionals de serveis d’habitatge de la XAPSLL, l’informe desgrana les dificultats a les quals s’enfronten a l’hora d’accedir a un​ habitatge ​a ​Barcelona.

A causa de la manca de lloguers assequibles a la ciutat, les estades als centres d’atenció per persones sense llar es prolonguen i les llistes d’espera es congelen. Les persones ateses als centres i pisos de la XAPSLL no poden finalitzar la seva estada en aquests perquè no tenen accés a un habitatge a causa dels alts preus de lloguer a Barcelona i han d’estar més temps del que seria necessari als recursos d’atenció. Al mateix temps, les persones que haurien de ser ateses per aquests centres romanen a l’espera que hi hagi places lliures augmentant el nombre de persones en situació d’exclusió residencial​severa.

3.​Els ​fluxos ​migratoris ​tenen ​cada ​cop​ més​ impacte​ sobre ​el​ sensellarisme.

L’estudi dedica un capítol a la relació entre les polítiques d’acollida a persones sol·licitants d’asil i el sensellarisme. El nombre de persones sol·licitants d’asil ha augmentat fortament els últims anys a la Unió Europea, només el 2016 es van rebre més d’un milió de sol·licituds segons dades de l’Eurostat. La legislació espanyola ha establert un programa d’acollida per persones sol·licitants d’asil que els hi cobreix ​les ​necessitats ​primeres​ durant​ 18 ​mesos​ mentre​ es ​resol ​la ​sol·licitud.

En la segona i tercera fase del procés d’acollida les persones sol·licitants han de cercar un habitatge al mercat de lloguer amb els ingressos que els hi facilita el programa i que són, per exemple, de 376€ per persones individuals i de 565€ per famílies de tres membres. En el procés d’accedir a un habitatge en el mercat immobiliari les persones sol·licitants d’asil es troben amb moltes barreres que, segons relaten, tenen a veure amb els alts preus de lloguer, els prejudicis sobre les persones estrangeres i les dificultats que els hi provoca el mateix programa d’acollida que només els garanteix
uns ingressos durant 18 mesos. A conseqüència d’això, les persones sol·licitants d’asil acaben en situació de sensellarisme i estan sent ateses cada vegada més per les entitats que atenen persones sense​llar.

4.​Les​ dones ​en ​situació​ de ​sense​llar ​estan​ infra representades ​a​ les ​estadístiques.

L’estudi cita investigacions europees que han analitzat l’efecte de les definicions sobre sensellarisme en la invisibilització de les dones sense llar. La majoria de països de la Unió Europea només consideren com a persones sense aquelles que dormen al carrer i en equipaments d’atenció. Però precisament les dones que es troben en situació de sense llar tendeixen a evitar aquest tipus de recursos ​i​ el ​nombre ​de​ dones ​sense​llar​ es​ podria​ estar ​infravalorant.

Les trajectòries de les dones sense llar estan més vinculades a la violència de gènere i a càrregues familiars que les trajectòries dels homes. A més, és més probable que les dones, quan han de fer front a una situació de sensellarisme, utilitzin xarxes de suport informal com les relacions familiars i d’amistat. Les dones que viuen sota amenaça de violència masclista o a casa d’amics o familiars també són dones sense llar i són aquestes precisament, segons afirma l’estudi, les situacions que menys ​s’han​ estudiat.

Diagnosi2017CAT

 

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