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Albert Sales

Depredadores comerciales ¿Por qué existe un día de lucha contra los supermercados?

Albert Sales i Campos

Profesor de Sociología de la Universidad Pompeu Fabra; Miembro de la campaña “Supermercados, No Gracias!”

Aunque los libros de primaria dibujen sonrientes carniceras o verduleros para ilustrar los temas referentes al comercio y a la alimentación, lo cierto es que si preguntamos a los niños y niñas dónde se compran la carne o el pescado, serán muy pocos los que se refieran a la carnicería o la pescadería en primer término. Cada vez son más las familias que acuden a supermercados o hipermercados para llenar el frigorífico hasta los topes pasando por un sólo establecimiento. Pero lo que hoy parece el estado natural de las cosas es, en realidad, un fenómeno muy nuevo. El primer hipermercado del Estado español se abrió en 1973, en 1980 se contaban tan sólo 5 y hoy son varios centenares los que salpican la geografía. El formato supermercado nació a finales de los 50 impulsado por la Comisaría General de Abastecimientos y Transportes. Hoy, la mayor parte de los habitantes del país encontrará alguno de los casi 7.000 establecimientos de autoservicio a su disposición al lado de la puerta de su casa.

Estos miles de establecimientos de distribución comercial son propiedad de un número muy limitado de empresas. Carrefour, Mercadona y Eroski concentran el 47% de las ventas de productos alimentarios en formato autoservicio. La mayoría de las corporaciones dedicadas a la distribución alimentaria también actúan en otros sectores. A nivel internacional, empresas como Walmart, Lidl, Aldi o Carrefour, se están convirtiendo en el espacio habitual donde los consumidores y las consumidoras adquieren ropa, material electrónico, menaje del hogar, viajes, servicios de telefonía, y hasta pólizas de seguro. La importancia de la distribución comercial ha alzado a una empresa de comercialización minorista, la norteamericana Wal-Mart, entre las tres compañías con mayor facturación del planeta.

Pese a que las grandes empresas minoristas ponen muchos esfuerzos en publicitar de qué forma nos facilitan la vida, no faltan críticas a su modelo de negocio y a sus abusos de poder. La relación entre el poder de las grandes superficies comerciales y la depreciación de los productos agrícolas es sobradamente conocida gracias, sobretodo, a las mobilizaciones que los agricultores llevan a cabo cada cierto tiempo. La Unión de Agricultores y Ganaderos de Navarra denunciaba este agosto que mientras el consumidor estaba pagando unos 4 euros por un kilo de melocotones, el productor estaba recibiendo no más de 80 céntimos, por poner sólo uno de los muchos ejemplos de márgenes desorbitados e injustificables que imponen las empresas de distribución.

En el terreno de las relaciones laborales, sindicatos y movimientos de defensa de los derechos laborales han denunciado prácticas antisindicales tanto en centros de trabajo dedicados a la producción para estas empresas como en los centros de comercialización. En 2007, por ejemplo, sindicatos alemanes, franceses, rumanos, checos y polacos coodinaron sus mobilizaciones para protestar por la política de recursos humanos de Lidl. Des de 2008, la Campaña Ropa Limpia internacional ha puesto en marcha la iniciativa Better Bargain para exigir a Lidl, Aldi, Carrefour, Tesco y Walmart, cambios en sus políticas de suministro después de constatar las condiciones de explotación en la factorías que producen ropa para estos súper e hipermercados que se detallan en el informe “Pasen por caja”.

También son cada vez más las organizaciones ecologistas críticas con la insostenibilidad de las prácticas de los gigantes de la distribución por las distancias recorridas por los productos, la mobilidad a la que se obliga a las personas consumidoras, la excesiva utilización de envases o el deterioro de los sistemas de producción tradicionales. Un estudio de Friends of the Earth de 2008 señalaba que un supermercado produce tres veces más emisiones de dióxido de carbono por metro cuadrado de superficie de venta que una tienda tradicional. Otro trabajo realizado presentado en Cataluña en mayo de 2010 aseguraba que comprar en un supermercado conlleva un gasto de energía 6 veces superior que hacerlo en un mercado tradicional.

El tejido urbano y sus relaciones sociales dependen en gran medida de cómo se articula la actividad comercial. Una red densa de establecimientos comerciales de proximidad genera un uso de las calles y del espacio público que va más allá del mero tránsito entre la vivienda y el puesto de trabajo. Los espacios de intercambio y de conocimiento mutuo entre vecinos que se dan en los ejes comerciales de los barrios y las ciudades se deterioran sustancialmente cuando el número de negocios se reduce por el efecto concentración que ejercen los supermercados e hipermercados. En algunas zonas rurales de los EEUU se habla ya del efecto Walmart consistente en el efecto combinado de la destrucción del pequeño comercio por la competencia de esta gran cadena, y la progresiva desaparición de los negocios y profesionales tales como carpinteros, cristaleros o asesores fiscales, que trabajaban para los negocios familiares y que ahora carecen de clientela.

Crecen las iniciativas críticas con el modelo de negocio que representan las grandes cadenas de distribución globales hasta el punto que el día 17 de noviembre se ha señalado como día internacional de lucha contra el supermercadismo. Pero se reducen las opciones de que disponemos los consumidores y consumidoras para acceder a los productos básicos y se minimizan los canales de distribución a través de los cuáles los productores pueden llegar a comercializar su producto. 110 cadenas de distribución y centrales de compras monopolizan la relación entre las personas consumidoras europeas y los agricultores y las empresas de alimentación. Estas 110 empresas imponen sus condiciones a ambos extremos de la cadena y exigen un producto al servicio de sus necesidades logísticas, dejando fuera del mercado a explotaciones agrícolas familiares, y a muchas pequeñas empresas de transformación.

http://supermercatsnogracies.wordpress.com

3 comments on “Depredadores comerciales ¿Por qué existe un día de lucha contra los supermercados?

  1. mnebot25
    Desembre 2, 2010

    Gran article. Aporta dades de forma clara i planera. Per què li costarà tant a la gent d’entendre?

  2. Montsen
    Desembre 2, 2010

    Aviat no tindrem botiguetes debarri, perqué sens menjarán vius,el consumisme ens está destrosan. Espero un mon millor per els meus nets.

  3. Retroenllaç: ¿Los supermercados crean empleo? « col·lectiu rets

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This entry was posted on Novembre 18, 2010 by in (i)RSC, Empreses transnacionals and tagged , , , , , , , , .
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